Alianza contra la leishmaniasis

Alianza contra la leishmaniasis

El PECET – Programa de Estudio y Control de Enfermedades Tropicales – de la Universidad de Antioquia y varias universidades han establecido un convenio interinstitucional para un proceso de transferencia tecnológica frente al diagnóstico, tratamiento y estudios de focos de leishmaniasis cutánea.

La iniciativa se denomina “Ecoepidemiología de la leishmaniasis en los municipios Tierralta y Valencia del departamento de Córdoba.” y hace parte de un macro proyecto que en este momento se ejecuta en el departamento de Córdoba, nombrado Programa de Estudios en Infecciones y Salud Tropical. El proyecto prioriza enfermedades como leishmaniasis malaria, dengue y enfermedad de Chagas. Los recursos con los que se financia son aportados por la Gobernación de Córdoba y el Sistema General de Regalías. Actualmente, la Universidad del Sinú, Universidad de Córdoba, Universidad de los Andes y la Universidad de Antioquia, a través del PECET, vienen ejecutando las actividades de investigación.

Dicha transferencia se logra mediante un trabajo mancomunado de pares del PECET y las universidades participantes, gracias al cual los últimos adquieren información sobre cómo se actúa en campo, cómo identificar el vector de la enfermedad, cómo montar la trampa, cómo se debe recolectar y cómo manejar los datos, con el fin que adquieran el conocimiento y puedan seguir realizando el proceso de manera autónoma en el departamento de Córdoba.

Según Catalina Tovar Acero, Directora del Grupo de Investigación en Enfermedades Tropicales y Resistencia Bacteriana en la Universidad del Sinú, “la investigación está presupuestada para un periodo de diez meses, su finalidad es apoyar en la generación de estrategias de prevención, con el fin de disminuir el riesgo que la población contraiga esta enfermedad”.

El hecho que se haya escogido a los municipios de Tierralta y Valencia obedece a que allí se registra el mayor número de casos de leishmaniasis cutánea en territorio cordobés. La zona, además, no se ha muestreado, por lo que es una región “en blanco”, en cuanto a información de este tipo.

El PECET cuenta con una trayectoria de 30 años en el estudio y control de esta enfermedad y es referente nacional e internacional en el tema. Su director Iván Darío Vélez, es consultor de la Organización Mundial de la Salud – OMS para Latinoamérica en la lucha contra esta enfermedad.

Durante 10 meses (de junio de 2015 a marzo de 2016) el PECET de la U. de A. y las universidades del Sinú, de Córdoba y de los Andes desarrollarán un estudio conjunto en cuatro veredas de los municipios de Tierralta y Valencia, para caracterizar las condiciones de transmisión de la leishmaniasis cutánea y el comportamiento de la población frente a esta patología.

Por su parte, la Universidad del Sinú está interesada en fortalecer sus grupos de investigación. Por eso, están aprovechando la trayectoria y conocimiento del PECET para capacitar personal y lograr instalaciones e insumos que le permitan al departamento de Córdoba ser autónomo para desarrollar este tipo de proyectos.

Metodología
El proyecto consta de tres etapas o enfoques: el enfoque entomológico consiste en estudiar el comportamiento vectorial (transmisores de la leishmaniasis); la parte clínica se dedica a la búsqueda activa de personas afectadas; la tercera etapa implica un componente social, por el cual se analizan las concepciones y prácticas de las personas frente a la enfermedad.

Según Lina Marcela Salazar Quintero, investigadora asociada del PECET y coordinadora del proyecto, se debe realizar un abordaje integral de la enfermedad, teniendo en cuenta el trasfondo social, y no solo el tratamiento clínico o farmacológico, el cual es suministrado desde el Ministerio de Salud y Protección Social.

La docente Catalina Tovar, afirma que: “El estudio de Ecoepidemiología de la Leishmaniasis en los municipios de Tierralta y Valencia tiene como fin evaluar la dinámica de transmisión de esta parasitosis, lo que involucra el estudio de los actores como las personas, vectores y animales reservorios, y su relación con factores ambientales y ecológicos; además se involucra a la comunidad en actividades como charlas de prevención y control”.

Como conclusión del estudio, quedarán unos insumos que les indicarán a las autoridades de salud del departamento cuáles son los vectores de la enfermedad y sus características, la prevalencia de la afección y las acciones que las personas desarrollan frente a ella.

Lina Marcela afirma que los productos académicos, tales como artículos científicos, “no solo serán de utilidad para la población, sino para el Laboratorio Departamental y la Secretaría de Salud de Córdoba, que son los encargados de manejar las redes de laboratorios y de fortalecer los programas contra la leishmaniasis”.

Reportar los casos es crucial
Para controlar esta enfermedad, considerada de salud pública, es primordial el reporte de cada uno de los casos. Así lo establecen los protocolos del Instituto y del Ministerio de Salud. Cuando una persona tiene leishmaniasis se debe activar en el municipio toda la red de salud pública, debe ser reportado al SIVIGILA (Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública), para conocer los datos reales.

Para que se efectúe el tratamiento de enfermedades de salud pública, es obligatorio el reporte. A pesar de ello, Lina Marcela asevera que el subregistro es alto, especialmente en la región Caribe. “Al personal de salud no le gusta reportar. Así mismo, el tratamiento para leishmaniasis es bastante agresivo, las personas prefieren visitar curanderos, antes que ir a recibir el tratamiento convencional, porque consideran costoso trasladarse a los hospitales y, además, temen por los efectos adversos de los antimoniales (tratamiento para leishmania)”

El PECET cuenta con un equipo multidisciplinario en la zona del estudio, integrado por entomólogos, microbiólogos, médicos especialistas, antropólogos y cartógrafo. Junto a ellos participan los pares de la Unisinú y los Andes que están captando el conocimiento.

“Una buena campaña de educación en salud debe ser desarrollada por un equipo interdisciplinario, que permita intervenir no solo por parte del equipo de salud, sino que el mensaje sea comprensible para las personas. Cuando se hace un estudio previo de concepciones y prácticas, se tienen indicios de cómo abordar a la comunidad para transmitir el mensaje”, afirma la Coordinadora del proyecto.

Otro estudio
Aparte del estudio con Unisinú, el PECET, junto a la Clínica IMAT, participa de un proyecto que la multinacional farmacéutica Glaxo está desarrollando en Montería, con pacientes que provienen del municipio de Tierralta. Consiste en un ensayo clínico controlado, que busca probar la efectividad de un nuevo fármaco contra el Plasmodium vivax, parásito que causa la malaria.

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