Compostaje casero: vuelva abono su basura

Compostaje casero: vuelva abono su basura

Con la asesoría del ingeniero ambiental Álvaro Vallejo continuamos conociendo el proceso para producir compost o abono orgánico, a partir de los residuos generados en casa.

3. Recolección y manejo previo de los residuos
Los residuos orgánicos pueden ser recolectados en una basurera plástica gruesa, con fondo sellado, que no permita la salida de efluvios. Son aceptables todos los residuos orgánicos normales (cáscaras de frutas y verduras, sobrantes de pelado y picado de frutas y verduras, etc.), excepto las cáscaras de huevo. Aunque algunos no lo recomiendan, se pueden compostar también los excrementos de perros y gatos (inclusive hasta los de humanos), siempre y cuando sean en pequeña proporción. Notará que con un manejo adecuado del proceso no habrá, en absoluto, malos olores.

También son aceptables pequeñas cantidades de servilletas y papel secante de cocina (aunque tampoco se recomienda compostarlos, mi experiencia al respecto ha sido sumamente satisfactoria).

Las cáscaras de huevo deben ser trituradas antes de agregarlas al material por compostar

En cuanto a las cáscaras de huevo, por su naturaleza calcárea, pueden tomar muchos meses para descomponerse totalmente (hasta seis o más) y con frecuencia continúan reconocibles en el compost final. Lo recomendado es colectarlas aparte y cuando se tenga una buena cantidad, colocarlas en una bolsa de calibre muy grueso (por ejemplo, bolsas de concentrado para mascota) y triturarlas tanto como sea posible, bien sea brincando sobre la bolsa o golpeando con un mazo de caucho.

Si se quiere disminuir mucho más el tiempo de compostado de las cáscaras y lograr una mejor incorporación de las mismas al sustrato, puede usar una máquina de moler… Una vez triturados, se pueden agregar directamente a la caneca de compostaje, colocándolos en capas finas sobre el resto de los residuos.

Si se generan efluvios o lixiviados en el recipiente plástico, es recomendable eliminarnos regularmente y especialmente antes de depositar los residuos en la caneca de compostaje para evitar pudrición, malos olores, aparición de gusanos y exceso de humedad en la caneca de reciclaje. Una opción viable es colocar primero una capa de aserrín o viruta de madera seca en el fondo del recipiente de recolección o una rejilla separada algunos centímetros del fondo.

No se recomienda compostar carne, grasas animales, huesos y pieles de pollo, aunque en algunos casos y en bajas cantidades esto también es posible.

El tamaño de los residuos tiene una relación directa con la duración del proceso de compostaje y las propiedades finales del compost. En general, residuos de mayor tamaño (tales como cáscaras de plátano, naranjas y semillas de aguacate) tomarán muchos meses más en descomponerse que si se pican finamente. Si no se dispone de una picadora mecánica, se recomienda utilizar un machete y hacerlo manualmente. El tiempo invertido en este proceso será recompensado con creces en el proceso final de procesamiento del compost.

4. Manejo de la caneca de reciclaje y compostado
Ante todo, procure mantener una humedad adecuada (se recomienda entre el 40 y el 60% de humedad, siendo 100% un grado en el cual ya hay pudrición y escurrimiento de líquidos). Este factor, junto con la aireación, es el más importante del proceso.
En primer lugar, elimine, si existen, residuos de plásticos o metales del material que será depositado en la caneca de compostaje.

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El resultado es el compost o abono orgánico, muy útil para acondicionar o enriquecer el suelo.

Agregue en capas los residuos a la caneca de compostado. Si tiene materiales con diferente grado de humedad y/o de fragmentación, distribúyalos en capas separadas, de manera que se incremente la aireación general del material de compostaje. Si tiene residuos con exceso de humedad y no puede secarlos antes de depositarlos en la caneca, colóquelos entre capas de viruta de madera seca.
Un material excelente para incorporar en capas entre los residuos caseros es el pasto, resultante del mantenimiento del prado, eliminando, claro, todo tipo de residuos que con desagradable frecuencia tira la gente (colillas de cigarrillos, envoltorios de alimentos, envases desechables de bebidas, etc.)

Si hubiera algún mal olor de los residuos incorporados a la caneca de compostaje, este debería desaparecer en cuestión de un par de horas, inclusive en el caso de materiales podridos o de excrementos de mascotas (siempre y cuando se hayan separado y mezclado adecuadamente con capas más secas de otros residuos). Un material de compostaje debidamente manejado, debe tener un olor suave, incluso en ocasiones agradable, si por ventura se han incorporado residuos de plantas aromáticas. El mal olor es el principal indicador de un proceso de compostaje mal hecho.
También es necesario evitar la sequedad excesiva, pues hará mucho más lento el proceso de descomposición.

Casi todos los residuos orgánicos, con el manejo y en las proporciones adecuadas, se pueden usar  en el proceso de compostaje para obtener un excelente acondicionador de suelos.

5. Recolección y procesamiento del material compostado

Después de algunos meses (en general, de dos a cinco meses, dependiendo de la naturaleza y grado de fragmentación de los residuos, su aireación, la temperatura del ambiente y los procesos microbiales involucrados), el material colocado a compostar en la caneca, ahora en el fondo de la misma, debería estar listo para ser cosechado. Su aspecto deberá ser igual o muy similar a tierra orgánica y no debería tener mal olor ni estar compactado.

El compost debe ser cernido antes de su disposición final.

El material ya compostado se puede retirar usando una pala de tamaño adecuado. Se recomienda usar guantes de jardinería para prevenir infecciones.

Una vez retirado, se recomienda depositarlo durante un par de semanas en una canasta plástica, para que se “madure”, al aumentar el nivel de aireación y bajar el grado de humedad, con lo cual se podrá luego cribar más fácilmente.

Después de la maduración, el compost se puede cribar, como se indicó antes, con una criba de malla de aproximadamente 1X1 cm. El material que no pase la criba, regresa a la caneca de compostado, con lo cual al final del siguiente o los siguientes ciclos finalmente terminará totalmente descompuesto y transformado en compost.

El material que pasa la criba, está ya listo para su uso. Sin embargo, resulta conveniente agregar algunos otros sustratos para mejorar sus propiedades físicas y químicas. Una mezcla excelente para todo tipo de plantas es la siguiente, en porcentajes por volumen:

  • Compost: 55-60%
  • Tierra micorrizada: 15%
  • Arena de pega limpia: 10%
  • Fibra de coco grano fino (“turba” de coco): 15-20%

Los costales de la fibra son adecuados para almacenar el compost

Aumente el porcentaje de la fibra de coco para plantas que requieren alta aireación, tales como helechos (en cuyo caso podría ser hasta el 30% de la mezcla, reduciendo el porcentaje de arena y compost).

La mezcla final puede ser guardada en sacos de polipropileno o plásticos durante varios meses, en cuyo caso se recomienda que periódicamente se verifique el grado de humedad del sustrato y en caso de mucha sequedad, rociar con agua y mezclarlo, de manera que se mantenga una humedad baja, pero que garantice la actividad microbiana. Los sacos de sustrato deben ser almacenados en lugar seco y a la sombra. Como se mencionó anteriormente, los empaques de buen tamaño de concentrado para mascotas resultan excelentes pues no sueltan humedad ni polvo y mantienen el sustrato húmedo por bastante tiempo (sin embargo, en este tipo de empaques es indispensable evitar excesos de humedad).

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