• Cuidados para que al mirar al sol no dañe sus ojos

Cuidados para que al mirar al sol no dañe sus ojos

Por: REDACCIÓN VISIÓN TOTAL CARIBE
¡Nunca mire el sol directamente con el ojo sin protección, o con aparatos ópticos como binoculares o telescopios sin filtro! Si tiene intención de mirar el sol, lo primero es tomar medidas de seguridad para proteger sus ojos, porque hasta una breve mirada directa puede causarle serios daños.

La exposición directa a los rayos solares causa mediante un efecto foto-químico, un daño en las capas más superficiales de la retina, produciendo un escotoma (zona de ceguera parcial) central y disminución de la agudeza visual que puede empeorar pasados unos meses, informa Medline. La tomografía de coherencia óptica en pacientes expuestos a rayos UVA muestra habitualmente alteraciones en la capa de fotorreceptores externos, aunque se presenten otras pruebas normales.

 

Antes de realizar cualquier observación solar, es imprescindible recordar los peligros que implica este tipo de actividad si no se toman las medidas de seguridad adecuadas. Insistimos: ¡NUNCA debemos observar el sol directamente (con esto se sobre-entiende que tampoco a través de binoculares ni telescopios)!

 

A la hora de observar el sol siempre es insoslayable la necesidad de utilizar filtros adecuados y contar con la supervisión de alguien con experiencia, para observar el sol con seguridad, y prestar especial atención a los niños si observan el sol con nosotros.

 

Precauciones

Nunca mire a través de un telescopio o apunte los binoculares hacia el sol, porque ello resultará en ceguera parcial o total.

 

¡Nunca mire el sol directamente sin protección, o con aparatos ópticos como binoculares o telescopios sin filtro! Puede causarles un daño severo e irreversible a sus ojos.

 

Si intenta mirar al sol a plena luz del día, instintivamente cierra los ojos o aparta la mirada, su cuerpo reacciona de manera natural para evitar el deslumbramiento. Pero en días nublados o cuando se mira al sol a través de gafas de sol, cristales, etc., nuestro ojo recibe mucha menos luz y por tanto sí “nos deja” ver el sol. Ahí es donde está el peligro. Al recibir menos luz, la pupila está más dilatada y entran más rayos de luz, pero además de luz visible las células oculares reciben radiación infrarroja y radiación ultravioleta que los daña.

 

Por esto los médicos, técnicos y especialistas de la visión insisten tanto en la necesidad de usar gafas de sol homologadas, porque unas gafas oscuras sin un buen filtro UV mantiene las pupilas más dilatadas y provoca que nuestro ojo reciba una sobredosis de rayos UVA. Ni siquiera los párpados protegen totalmente al ojo de la radiación solar en días muy soleados. Por lo anterior no debe mirarse al sol con gafas de sol homologadas o no, cristales ahumados, CDs, radiografías u otro medio casero. ¡Por el bien de sus ojos, no los use!

 

Como en días nublados recibimos menos luz solar y no nos deslumbra, nos atrevemos a mirar el sol sin ninguna protección, ignorando que la radiación está ahí, además de que nuestro ojo no tiene forma de avisarnos del riesgo. Llega un momento en que dejamos de mirar el sol y vemos un resplandor o empezamos a ver mal. Puede producirse incluso una maculopatía solar, lesión que puede llegar a ser muy grave y en algunos casos irreversible.

 

 

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