El Carrusel pedagógico que ha ayudado a disminuir los embarazos tempranos en Apartadó

El Carrusel pedagógico que ha ayudado a disminuir los embarazos tempranos en Apartadó

Cortesía Alcaldía de Apartadó

 

El municipio de Apartadó logró reducir un 6% los embarazos en jóvenes y adolescentes en 2017. El 25 por ciento de las embarazadas tenían menos de 19 años.

n el municipio de Apartadó, el 25% de las mujeres que queda­ron embarazadas el año pasado eran menores de 19 años. Esta cifra, aunque sigue siendo un poco elevada, comparada con las estadísticas de 2016, presenta una disminución del 6 por ciento en los embarazos tempranos. También da muestra del trabajo que se ha venido realizando en temas de prevención y pro­moción de la salud sexual y reproductiva en jóvenes y adolescentes.

 

Los retos en materia de salud sexual y re­productiva en este municipio siguen sien­do enormes, pero los esfuerzos y el trabajo realizado están dando sus primeros frutos.

Desde hace cuatro años, la administra­ción municipal ha venido implementan­do un complejo proyecto de prevención y promoción de los derechos de salud se­xual y reproductiva. Actualmente se inter­vienen unas 4.700 viviendas priorizadas, es decir, cada familia que se encuentra en territorios con un nivel alto de vulnerabi­lidad es visitada por especialistas para recibir toda la información competente a temas de salud sexual y reproductiva en jóvenes y adolescentes.

 

Mientras que en 2016, el 31% de las ges­tantes eran jóvenes y adolescentes, en 2017 la cifra se redujo 6 puntos menos.

Una de las estrategias que se imple­mentan en el municipio y que, según la funcionaria de la Secretaría de Salud, Luz Adriana Montoya, ha generado gran impacto en la población es el “Carrusel pedagógico vivencial de prevención de embarazo adolescente”. Y consiste en sumergir al participante en ocho “microuniversos” donde pueden experimen­tar de forma real las consecuencias de tomar malas decisiones.

 

Mientras que en 2016, el 31% de las gestantes eran jóvenes y adolescentes, en 2017 la cifra se redujo 6 puntos menos.

 

El ejercicio se hace en parejas. La primera simulación a la que se enfrentan los ado­lescentes es el simulacro de una fiesta, de entrada, cada joven cuenta con $100.000 (en billetes de juego) para pasar por todas las etapas. En la fiesta el participante debe pagar un cover de $50.000 y quedar con la mitad del presupuesto que se le asignó.

 

El segundo momento es una revisión médica que también deben pagar, in­cluye un examen de sangre simbólico en el que supuestamente se les entre­ga un resultado positivo de embarazo y, además, de alguna enfermedad de transmisión sexual. Simulando que los jóvenes salieron de esa fiesta embara­zados y contagiados. Ese examen tiene un costo ficticio de $30.000, de esta manera, cada pareja queda apenas con $20.000 para continuar el ejercicio. Además, deberán cargar, en adelan­te, con una barriga ficticia hecha con piedras que se les asigna luego de la revisión médica.

 

La falta de dinero, la falta de oportunidades y los posibles sueños frustrados de tener una carrera profesional, un salario y una casa soñada son las ideas y emociones que se buscan despertar con este ejercicio.

Después viene un stand donde los participantes pueden comprar ropa y artículos de aseo para el bebé, sin em­bargo, a esas alturas el dinero que les queda es muy poco y apenas les alcan­za para comprar una supuesta promo­ción de pañales y pañitos húmedos, que tiene un valor simulado de $20.000. Los siguientes microuniversos consisten en la búsqueda de trabajo y de un hogar para conformar una familia, el objetivo es que el adolescente pueda ver, de la forma más real posible, todas las difi­cultades y obstáculos a los que se ven enfrentados quienes quedan embara­zados a temprana edad.

 

La falta de dinero, la falta de oportunida­des y los posibles sueños frustrados de tener una carrera profesional, un salario y una casa soñada son las ideas y emo­ciones que se buscan despertar con este ejercicio. De tal manera que se “haga un llamado a la realidad. Es un contraste en­tre lo que el joven desea y lo que realmen­te podrá hacer al estar en esa situación”, explica la funcionaria Montoya.

 

El último stand del carrusel es un mo­mento de reflexión y de enseñanza, en el que se trabaja, además de la prevención, un proyecto de vida. “En casi todas las charlas que uno hace los jóvenes escri­ben cosas como: “hoy me dijeron, hoy me enseñaron”, mientras que después de este carrusel los jóvenes escriben en los libros de registros: “hoy comprendí, hoy entendí, hoy sentí”, y eso es algo muy distinto, es porque en realidad lo vivieron”, asegura Montoya.

 

La funcionaria explica que la admi­nistración pública también trabaja temas que competen a enfermedades de transmisión sexual, pero que lo hace desde “las habilidades para la vida, no desde la enfermedad sino desde el for­talecimiento del ser”. Esas “habilidades” son competencias que el adolescente y el joven necesi­tarán a lo largo de su vida, como por ejemplo la toma de decisiones y comu­nicación asertiva.

 

Esas “habilidades” son competencias que el adolescente y el joven necesitarán a lo largo de su vida, como por ejem­plo la toma de decisiones y comunicación asertiva.

 

“Nosotros podríamos decirles que para prevenir una enfermedad de transmi­sión sexual hay que utilizar un preser­vativo, pero lo que en realidad busca­mos trabajar es la toma de decisiones asertivas, para que cuando llegue el momento ellos tomen la mejor decisión y lo hagan por su cuenta. El enfoque es distinto”, insiste la funcionaria.

 

Aunque esta propuesta no es original­mente de la administración municipal, sino de la Facultad de Enfermería de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, se ha venido implementado desde 2013 en Apartadó. Fue adapta­da al contexto del municipio, en la idea original los microuniversos no cuentan con asesores que guíen al participante por los diferentes stands, la administra­ción realizó esa modificación para que la experiencia fuese más real.

 

Los retos en materia de promoción y pre­vención de la salud sexual y reproductiva en jóvenes y adolescentes siguen siendo enormes, sobre todo en lo que compete a la logística de la atención. El ideal es que los menores reciban una atención diferencial con un profesional joven para que sienta una mayor empatía y confian­za. Lastimosamente en Apartadó aún no se dan esos espacios.

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