El mundo sigue enfermando y muriendo de obesidad: OMS y OCDE

El mundo sigue enfermando y muriendo de obesidad: OMS y OCDE

Por: Olga Lucia Muñoz López, Periodista

 

En medio de una situación paradójica que exige respuestas, en el mundo los niños siguen enfermando y muriendo de hambre y obesidad: Mientras el 22.9% de los niños menores de 5 años tienen un retraso en el crecimiento asociado a la malnutrición -que va desde el 6.1% en Europa hasta el 33.8% en el sudeste asiático-, el 6% de los menores de 5 años tienen sobrepeso -desde 4,1% en África hasta 12,8% en Europa-.

Así lo informó la Organización Mundial de la Salud (OMS) en sus “Estadísticas Sanitarias Mundiales 2016” publicadas en mayo pasado, donde pasó revista a indicadores de mortalidad, enfermedad y sistemas sanitarios, con el objetivo de reflejar la situación de las fortalezas y amenazas para la salud de la población mundial, de cara a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

La obesidad ha alcanzado proporciones epidémicas a nivel mundial: cada año mueren, como mínimo, 2.8 millones de personas a causa de la obesidad o sobrepeso. Anteriormente se consideraba un problema propio solo de países de altos ingresos, pero en la actualidad la obesidad también es un problema creciente en los países de ingresos bajos y medianos. En 2014, más de 1.900 millones de adultos en el mundo tenían sobrepeso y más de 500 millones eran obesos. La prevalencia de la obesidad se ha duplicado con creces entre 1980 y 2014.

Además, el aumento de la obesidad infantil se convirtió en uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI: En 2015, 42 millones de niños menores de 5 años tenían sobrepeso en todo el mundo. Los niños con sobrepeso tienen muchas probabilidades de convertirse en adultos obesos y en comparación con los niños sin sobrepeso, tienen más probabilidades de sufrir a edades más tempranas diabetes y enfermedades cardiovasculares, que a su vez se asocian a un aumento de la probabilidad de muerte prematura y discapacidad, advierte la OMS.

El 57% de la población mundial vive en países donde el sobrepeso y la obesidad causan más muertes que la insuficiencia ponderal (estar por debajo del peso que se considera saludable). Entre esos países se incluyen todos los de ingresos altos y medianos. La diabetes, la cardiopatía isquémica y determinados cánceres son atribuibles al sobrepeso y la obesidad.

Ante este panorama en el mundo, se hace evidente que para frenar la epidemia mundial de obesidad es necesaria una estrategia poblacional, multisectorial, multidisciplinaria y adaptada al entorno cultural. Los gobiernos, los asociados internacionales, la sociedad civil, las Organizaciones No Gubernamentales y el sector privado tienen una función crucial en la prevención de la obesidad. Y el Plan de Acción de la Estrategia Mundial para la Prevención y el Control de las Enfermedades no Transmisibles, constituye una hoja de ruta para el establecimiento y fortalecimiento de iniciativas de vigilancia, prevención y tratamiento de las enfermedades no transmisibles, entre ellas la obesidad.

 

OCDE también confirma aumento de obesidad

Aunque su ritmo de crecimiento ha disminuido, la epidemia de obesidad sigue aumentando en el mundo: Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), uno de cada 2 adultos y uno de cada 6 niños, tienen sobrepeso u obesidad.

Los países con las tasas más altas de obesidad en adultos son Estados Unidos, Méjico, Nueva Zelanda y Hungría, y aquellos con las más bajas son Japón y Corea. Nuevas proyecciones de la OCDE muestran también un aumento constante en dichas tasas hasta por lo menos 2030, sobre todo en Estados Unidos, Méjico e Inglaterra, donde se estima que 47%, 39% y 35% de la población (respectivamente), será obesa en 2030.

Las personas con nivel educativo menor o una condición socioeconómica más baja tienen más probabilidades de sufrir sobrepeso u obesidad, y por lo general, la brecha es mayor en el caso de las mujeres. Las mujeres suelen ser más obesas que los hombres, aunque en los países de la OCDE según los datos disponibles, la obesidad en términos generales aumentó más rápido en los hombres.

Además, se destacan los nuevos avances en políticas de comunicación orientadas a combatir la obesidad, puestos en marcha en los países de la OCDE. Estos incluyen nuevos mecanismos de etiquetado de alimentos de fácil comprensión; campañas en medios masivos para aumentar la conciencia del público; uso de redes sociales y nuevas tecnologías para campañas de promoción de la salud; y reforzamiento de la regulación de la comercialización de productos potencialmente poco saludables, en particular los dirigidos a los niños.

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