• Embarazo adolescente, una problemática persistente en Atlántico

Embarazo adolescente, una problemática persistente en Atlántico

Datos extraídos de una investigación realizada por Fundesarrollo acerca de los patrones de fecundidad en los adolescentes del departamento del Atlántico destacan los aspectos negativos que dicha problemática tiene sobre la madre, tales como deserción escolar, riesgos de muerte y desempleo. Por su parte, para el hijo los riesgos también son muy altos: bajo peso al nacer, nacimiento prematuro y un entorno familiar precario.

 

Por: Redacción Visión Total Caribe

 

Para entender la persistencia de la problemática del embarazo adolescente se deben tener presentes los antecedentes que rodean a las poblaciones con edades entre los 15 y 19 años.

Causas

Entre los factores más relevantes están el poco conocimiento y bajo uso de anticonceptivos; las uniones maritales a tempranas edades; bajos niveles de educación de los adolescentes; la falta de interés por educarse, pues no se considera la educación como opción para mejorar la calidad de vida, además de carecer de incentivos para evitar el embarazo por no tener proyectos de vida trazados.

Otros factores claves, que influyen en el embarazo adolescente, son la presión de los amigos para iniciar la actividad sexual y el ambiente social, que induce a formas inapropiadas de recreación, como citas para sexo premarital, así como la falta de orientación y asesoramiento de los padres.

Además, son factores asociados a una alta probabilidad de embarazo la iniciación sexual temprana, el ser criados por personas diferentes a los padres, el consumo excesivo de alcohol, lo que se asocia a mayor violencia en la comunidad, y una pobre estructura psicológica.

 

Consecuencias

El embarazo adolescente es un fenómeno que tiene efectos en los ámbitos social y económico de las madres jóvenes y sus familias; dicha situación las envuelve en un círculo de pobreza aún mayor al que viven y del que pocas veces logran salir. Una joven embarazada se trastorna al punto que su futuro sufre serias limitaciones: la mayoría interrumpe su educación, por lo cual disminuyen las oportunidades de acceder al mercado laboral; con ello se dificulta la crianza de los hijos, la estabilidad del hogar es precaria y las oportunidades de ingresos mínimas. Muchas jóvenes embarazadas sufren rechazo familiar y social, lo que trae dificultades emocionales, físicas y financieras; todo ello es muy negativo, mucho más cuando esto ocurre en la primera adolescencia y fuera del matrimonio.

El embarazo adolescente también constituye un problema de salud pública, en la medida en que muchas veces no es deseado y se opta por interrumpirlo. La legislación actual en Colombia establece que solo es legal abortar en tres circunstancias: malformación del feto, grave peligro para la vida de la madre o en caso de embarazo resultado de violación, inseminación no consentida e incesto. Dado que en todos los demás casos el aborto se penaliza, se acude entonces a procedimientos poco seguros, que ponen en riesgo la vida de las adolescentes.

 

Indicadores

A partir de datos de la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (ENDS) de 2010 se examinaron las dinámicas sexuales y reproductivas de las mujeres entre 15 y 24 años. La más alta incidencia de maternidad adolescente, se da en la población con escasos niveles educativos, mujeres que habitan zonas rurales o que se encuentran en estratos socio económicos muy bajos.

A nivel mundial, las cifras del embarazo adolescente se redujeron en 41% entre 1990 y 2010, año en el que ocurrieron 49 nacimientos por cada 1.000 mujeres adolescentes. En el departamento del Atlántico hubo 56 embarazos adolescentes por cada 1.000 mujeres en 2010 y en toda la región Caribe, el índice fue de 77 embarazos por cada 1.000 adolescentes. Estas cifras ubican a esta región como la tercera con la mayor tasa de fecundidad adolescente en Colombia.

A partir de los datos, se hicieron estimaciones que permiten identificar las áreas y grupos más vulnerables y que necesitan atención prioritaria en las políticas y programas que se formularán en el próximo quinquenio. Como conclusión se obtuvo que es muy importante orientar políticas públicas dirigidas a prevenir o reducir el embarazo adolescente.

 

Métodos anticonceptivos

El condón es el método de planificación más usado entre el grupo de edad de los 15 a los 19 años; generalmente se usa en la primera relación sexual y se convierte en método de anticoncepción.

 

Según Profamilia (2015), los métodos anticonceptivos sirven para prevenir el embarazo y se clasifican en:

 

  1. a) Métodos folclóricos: Son creencias o prácticas populares que las personas asumen, con la convicción de que les ayudan a prevenir embarazos. No tienen bases científicas.
  2. b) Métodos naturales: Se basan en el funcionamiento del aparato reproductor del hombre y de la mujer para prevenir el embarazo. Por lo tanto no se emplea ningún mecanismo de protección externo al cuerpo. Entre este tipo de métodos se cuentan el coito interrumpido, el método del ritmo, la lactancia materna para reducir la probabilidad de ovulación, etc.
  3. c) Métodos modernos: Ayudan a prevenir el embarazo, con el uso de elementos ajenos al cuerpo. Se dividen en métodos modernos temporales y métodos modernos definitivos. Los métodos temporales pueden suspenderse en cualquier momento, con lo que la fertilidad retornará si la mujer desea quedar embarazada (ejemplos: condón, píldoras anticonceptivas, inyecciones, parches, diafragma, espermicidas, la T de cobre o Dispositivo Intrauterino). Los métodos definitivos son procedimientos quirúrgicos que evitan de forma permanente que el hombre o la mujer tengan hijos (vasectomía y ligadura de trompas, respectivamente).

 

La revista Visión Total Caribe insiste en presentar estas investigaciones que pueden ayudar a implementar en toda la región Caribe programas de atención integral en salud, cuidado psicológico y afectivo y de formación para el trabajo de madres adolescentes.

 

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