Preservar el medio ambiente es un asunto de Familia

Preservar el medio ambiente es un asunto de Familia

Por: Redacción Visión Total Caribe.

Uno de los temas críticos de saneamiento básico para las comunidades es el adecuado manejo y disposición final de los residuos sólidos (basura) generados por la población. No es un asunto estético ni de escrúpulos: la mala gestión de basuras causa la reproducción de insectos y roedores, contamina tanto el agua como el suelo y, en general, el medio ambiente, lo que genera enfermedades.

El actual estilo de vida y de consumo genera gran cantidad de residuos, muchos de los cuales los constituyen las envolturas y envases de los productos de origen industrial, sobre todo en las concentraciones urbanas.

Esto afecta sensiblemente zonas de conservación natural y a comunidades raizales y aborígenes quienes, por tradición, tenían una cultura en la que tales residuos no eran comunes hasta hace unos años, pero que han sido permeadas por la cultura del consumo.

Ese es el caso de poblaciones como el pueblo arhuaco que habita la Sierra Nevada de Santa Marta o los negros que viven en San Basilio de Palenque.

Los poblados indígenas de la Sierra Nevada se benefician con el programa Sierra Viva.

Soluciones de Familia

Para atender esta problemática, formar a las personas y dotar a las comunidades de soluciones efectivas, amigables, autosostenibles y amigables el Grupo Familia, mediante la Fundación Familia, desarrolla cuatro proyectos en la Costa Caribe.

Mabel Sánchez Henao, coordinadora de la Fundación, informa que estos proyectos tienen como finalidad construir procesos comunitarios de limpieza y sistemas productivos de reciclaje orgánico y de otros materiales aprovechables. “Se busca empezar a crear cultura en las familias de que pueden hacer algo con el material orgánico. Empiezan a recoger eso en las casas y a hacer huertas. Pero también se crean especies de parques ambientales donde la comunidad hace lombricultivos. Después de que se ordena el orgánico, se empieza a ordenar el reciclable para venderlo”, relata.

La Fundación Familia acompaña a cada uno de estos proyectos durante unos tres o cuatro años, hasta que se afianzan y las comunidades pueden seguir con su desarrollo. En la medida en que empiezan a caminar solos, la Fundación asume nuevos.

Los indígenas arhuacos deben manejar ahora residuos de productos industriales a los que no estaban acostumbrados.

Sierra Nevada
Allí se trabaja en 22 poblados. Según Susan Irwin, directora de sostenibilidad del Grupo Familia, “El caso es muy particular, porque son poblaciones que no estaban acostumbradas a lidiar con los residuos normales de la civilización: ellos toda la vida habían cultivado su alimento y los residuos que manejaban eran orgánicos, que ellos lo hacen muy bien… Sin embargo, a través de los años, les empezaron a llegar muchos productos y a tener que lidiar con envases plásticos, con envolturas, con papel y no tenían los conocimientos ni la logística para manejarlos y poderlos bajar de la Sierra”. El asunto es difícil, porque llegar a estos poblados es bastante complejo.

La Fundación, mediante el programa “Sierra Viva”, donde están involucradas otras empresas, les enseña a los pobladores la adecuada gestión de tales residuos, a separarlos apropiadamente e instala la infraestructura para almacenarlos y bajarlos posteriormente de la Sierra. El año pasado se instalaron unas compactadoras manuales, para reducir hasta en 50% el volumen de los residuos, lo que hace más fácil transportarlos. En 2015 se recuperaron alrededor de 880 toneladas de residuos reciclables en esas 22 poblaciones de la Sierra Nevada.

La población de Palenque trabaja en las ecohuertas

Palenque
Otro de los sitios de intervención es San Basilio de Palenque, en Bolívar. “Es un proyecto muy bonito, porque es una población que mueve mucho al turismo,.Por sus raíces culturales es de alta importancia para el país. La problemática de residuos le está afectando incluso el componente del turismo”, afirma Susan.

Para evitar esto, se está efectuando el análisis de la problemática y diseñando las soluciones. La meta es que a finales de 2016 se inicie el proyecto, se cuente con la infraestructura que, normalmente, se compone de unas bodegas para el almacenamiento y separación de los residuos y de una planta de compostaje de los residuos orgánicos. Del proceso de compostaje sale un acondicionador de suelos que se comercializa; los recursos que se obtienen son reinvertidos en el sistema comunitario de recolección de residuos.

La Fundación, mediante el programa “Sierra Viva”, donde están involucradas otras empresas, les enseña a los pobladores la adecuada gestión de los residuos, a separarlos apropiadamente e instala la infraestructura para almacenarlos y bajarlos posteriormente de la Sierra.

San José de Saco y Rincón del Mar
Al igual que en el anterior proyecto, educan y dotan de infraestructura a la comunidad para el manejo y aprovechamiento de los residuos orgánicos y reciclables, en aras de proteger el medio ambiente y de crear fuentes de ingresos.

Playa de Rincón del Mar

San José de Saco es un corregimiento del municipio atlanticense de Juan de Acosta, donde habitan alrededor de mil 500 personas, en situación precaria.

Por su parte, Rincón del Mar, en el Golfo de Morrosquillo, es jurisdicción del municipio de San Onofre, departamento de Sucre. Frente a sus playas se ubica Isla Palma. Esta ribera es muy visitada por turistas, dada su cercanía a Cartagena y Tolú.

“El año pasado los proyectos de Rincón del Mar y San José de Saco generaron aproximadamente unos 80 millones de pesos de ingresos. Lo que buscamos es ayudar a montar los procesos, pero que finalmente estos sean autosostenibles en el tiempo, para que la Fundación pueda irse a ayudar en otros municipios”, declara la Directora de Sostenibilidad del Grupo Familia.

La inversión es más alta en el año de inicio, por la infraestructura que se debe instalar; en los años posteriores solamente es para el funcionamiento. Susan Irwin asegura que el inicio de cada proyecto puede demandar unos $150 millones. En total, estos cuatro proyectos en la Costa Caribe han beneficiado alrededor de 23 mil personas.

Criterios de selección
Entre los criterios para escoger las comunidades dónde desarrollar estos proyectos está que vivan en territorios apartados, que hagan solicitud, que sean vulnerables: “San José del Saco es una población que Presidencia tenía registrada con el 95% en situación de pobreza extrema”, declara Mabel Sánchez; también juega papel que en la zona se cuente con aliados para desarrollar de forma conjunta los proyectos.

Si bien es a las corporaciones autónomas regionales a las que les compete este asunto que, a la larga, es de alto impacto ambiental, Grupo Familia no ha buscado relacionamiento con estos entes, sino con las administraciones municipales para entender por qué es tan difícil que las poblaciones tengan un buen servicio de aseo. Muchas veces es por la distancia de los poblados, lo que hace inviable el aspecto logístico. Pero es vital la vinculación de los gobiernos locales, para que apoyen los proyectos y faciliten el acercamiento a las comunidades, lo que garantice el éxito de la iniciativa: “Ellos (los gobiernos) generalmente no aportan recursos, pero sí se vinculan de la parte logística y con todo el apoyo”, asegura la señora Irwin.

El otro actor fundamental es la comunidad y su voluntad de querer hacer las cosas. “Buscamos que haya un compromiso de al menos el 98% de las personas que habitan en la comunidad. Porque si hay quienes no estén de acuerdo con el proyecto, este no es operable. En los municipios donde hasta ahora lo hemos hecho hemos encontrado un alto nivel de compromiso de la comunidad. Los proyectos más avanzados, que son San José del Saco y Rincón del Mar han tenido resultados muy positivos”, afirma la Directora de Sostenibilidad del Grupo Familia.

Comentar

Su correo no será publicado. Todos los campos son obligatorios*