Que ruede la bolita

Que ruede la bolita

Por: Redacción Visión Total Caribe

¿Sabía usted que existe un Festival de Bolita de Uña? Pues sí, en el municipio de Ciénaga de Oro, Córdoba, este jueves santo, se cumplirá la quinta versión de este torneo, fundado por Luis Manuel Durango Suárez, un gestor cultural, estadístico de profesión, y funcionario de la Oficina de Desarrollo y Planeación de la Universidad de Córdoba.

Luis Manuel inició hace cinco años esta actividad en las calles de tierra de su pueblo natal, con los 15 amigos de su hijo menor. El año pasado contó con la participación de unos 200 jugadores y en la versión de 2016 aspira a que 500 menores midan su destreza para “encholar” las canicas o para “cascar” las metras de sus adversarios.

Tal vez para los menores de hoy, nativos digitales e inmersos en la tecnología, sea impensable que antaño sus coetáneos se divirtieran con simples tapas de botellas de gaseosa o checas.

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Los niños se divierten jugando bolita de uña. Youtube: Percepciones – Festival de la Bolita de Uña.

Por eso, el objetivo del Festival es preservar los juegos tradicionales y restablecer en el imaginario y en la lúdica infantil prácticas que han ido desapareciendo en medio de la modernidad. Desde el pavimento, hasta la tecnología que inunda los hogares y que hace que los niños prefieran las aplicaciones móviles, las consolas de video juegos o la oferta de la internet, pasando por la inseguridad que alimenta la desconfianza de los padres para dejar a los niños salir a la calle a jugar con sus amiguitos han ido sepultando en la memoria colectiva los juegos que otrora fueran la delicia de la chiquillería.

En últimas, Luis Manuel pretende recuperar los juegos de calle como expresión cultural popular e integrar a toda la familia en este ejercicio lúdico. Para ello, este año involucrará a los papás. La época en que se convoca el Festival precisamente tiene que ver con la tradición inveterada de jugar al trompo y la bolita de uña en Semana Santa. En esta ocasión, el miércoles santo, se incluirá a la familia en una muestra de juegos tradicionales o de antaño, para que los niños conozcan cómo se juegan. “Ahí tendremos la integración de tres generaciones, abuelos, hijos y nietos, haciendo muestras de juegos tradicionales”, nos cuenta el creador de la idea.

En búsqueda de apoyo
Este apóstol de la tradición en el juego cada año tiene que acudir al apoyo de amigos para poder conseguir los premios del Festival, además de suplir la logística del mismo, sobre todo las carpas y polisombras para guarecer a los participantes del inclemente sol que funde las calles orenses.

La participación es por edades. La bolita de uña se juega en un sistema que se denomina al cuadro o al gana, “rescatando un juego tradicional en el que los niños apuestan las bolitas: si yo te gano tienes que pagarme la bolita. La metodología consiste en un cuadro de 150 por 150, que se demarca con una pita de color, y un huequito en el centro. Hay dos formas de eliminarte: si te pego y meto mi bolita en el huequito, o si te saco del cuadro pegándote con mi bolita”, aclara el creador del Festival.

Los premios para esta edición consisten en bicicletas y balones. “El año pasado uno de los patrocinadores nos obsequió tabletas y nosotros las entregamos. Pero este año decidimos sacarlas de la premiación, porque no van con el objetivo del Festival, que es rescatar los juegos tradicionales. No es que estemos en contra de la tecnología, pero hay que volver al aprovechamiento de los espacios al aire libre”, declara Luis Manuel.

Ciénaga de Oro cuenta con un Festival que promueve los juegos de antaño, como elemento de identidad cultural, de socialización de los niños y de desarrollo de destrezas psicomotoras, matemáticas, de lecto-escritura y de planeación para el logro de metas

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Juegos de antaño
Entre los juegos populares está ‘la vara de premio’: se trata de un poste de madera engrasado, de cinco o seis metros, que se iza y en cuya punta se ubica un premio. El primero en trepar y alcanzar la recompensa se la lleva.

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Uno de los juegos más tradicionales en diversas partes del mundo es el trompo. Foto: Flickr/ juantiagues

En la quinta versión del Festival también se hará demostración de trompo, en la modalidad denominada ‘a la hoya’.

También habrá juegos femeninos, como el denominado cacao, chitchat o cabalongas, el que consiste en rebotar una bola contra el piso y recoger el mayor número de piezas o fichas antes de que la bola vuelva a caer.

Entre los juegos tradicionales, el creador del Festival destaca el de ‘la libertad’, en que compiten dos equipos y se apresan integrantes, pero hay posibilidad de que cada equipo libere a sus compañeros.
“El fusilao” es otro recreo en que se le trata de pegar al contrincante con una bola de papel. En un cuadro, en la tierra, se lleva la cuenta de los fusilados para saber quién gana.

“Hay un juego que queremos mostrar este año que es el ‘cucunubao’, que también es con bolitas de uña: en una tabla de madera se hacen unos orificios y se rueda la bolita de uña tratando de encestarla en los huequitos y se van ganando puntos. Hay orificios más pequeños que tienen más puntaje”, relata el gestor cultural.

Otro juego es ‘la cuarta’, que se juega con monedas, las que se tiran por turnos contra una pared. Si el segundo en tirar deja su moneda a menos de una cuarta (espacio entre la punta del pulgar y el meñique de la mano) de la del primero, le gana la moneda.

La ‘rescondita’ consistía en que cinco o seis niños se sentaban en un corredor, uno tras otro. Alguien que estaba atrás le entregaba a otro una piedrecita. El que estaba al frente no sabía a quién y debía adivinar quién tenía la piedra. Todo ello iba acompañado de un canto o retahíla.

Las tapas o “checas” eran elemento de juego: se aplanaban hasta formar un disco, cuyo borde se afilaba. Luego se le hacían dos agujeros por los que se pasaba una cuerda. Se hacía girar el disco para tratar de cortar la cuerda del oponente. Luis Manuel advierte del peligro de cortarse, por lo que recomienda usar protección, sobre todo en la cara, para jugar.

Aportes sociales, cognitivos y culturales
El juego es oportunidad para los niños de aprender. Mediante la ‘vuelta a Colombia’ los participantes rodean el croquis del país, en cuyo borde está marcada una zanja, que los niños deben recorrer con una bolita de uña, mientras responden preguntas sobre cada una de las zonas por las que van pasando.

En cuanto al aporte de los juegos tradicionales vale la pena destacar, además de la socialización, el valor de la palabra, la resolución de conflictos y el cumplir lo prometido, las destrezas cognitivas que los participantes adquieren, como medir la fuerza que deben imprimirle a la bolita, los efectos físicos, las habilidades viso-motoras y viso-espaciales, las cuales tienen aplicación posterior en la lecto-escritura, asegura la psicóloga clínica Carmen Rosa Otero Suárez. También permiten desarrollar el lóbulo frontal del cerebro, donde se realizan los procesos de planeación, y cultivar habilidades matemáticas. Pero, ante todo, preservan la identidad cultural.

Que el Festival continúe depende del apoyo que reciba de los entes públicos, más exactamente de la alcaldía municipal. También que se divulgue y que se conozca su existencia. Su creador aspira a que sea reconocido en el ámbito nacional y, a través de él, rescatar los rasgos de identidad que se van perdiendo con el paso del tiempo y como efecto de la globalización, la cual trae modas y usos foráneos, que encuentran eco entre los jóvenes y los niños, por lo que olvidan los valores autóctonos.

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