• ¿Qué sabes sobre  vacunación?

¿Qué sabes sobre vacunación?

Vivimos tiempos en que la desinformación pone en riesgo nuestro compromiso con la salud.  Aprende sobre vacunación, disipa mitos y concepciones erróneas y entérate de datos interesantes sobre este proceso que salvaguarda nuestra salud constantemente.

 

Tomado de periódico Vida y Salud

Con el comienzo del año nuestros deseos de ser cada vez más saludables se reavivan, incitándonos a cuidarnos más y mejor, y a extender el cuidado que proveemos hacia aquellos que más nos necesitan: los niños.  Para cumplir esta meta frente a nosotros mismos y a nuestros seres queridos, la vacunación responsable y atenta es una estrategia de prevención de la enfermedad de máxima importancia.  Por esta razón, queremos motivarte a velar por tu bienestar y el de los niños que te rodean, recordándote los lineamientos generales del programa de vacunación colombiano, esperando que los tengas en cuenta y que te conviertas en un agente dinámico del cuidado de los que más quieres.

Con el fin que te diviertas y aclares tus dudas, mientras cumples tus labores protectoras, complementamos la información general respecto a la vacunación, con algunos datos interesantes sobre la historia y las características de esta estrategia de salud.  Diviértete, enterándote de algunos hechos curiosos de la historia de la vacunación, disipa tus dudas al respecto y divulga y aplica lo que lees.  Esperamos que así no sólo cumplirás con tus responsabilidades, sino que, al divertirte aprendiendo, serás un replicador de los hábitos saludables, lleno de pasión, conocimiento y prudencia.

Aunque pensamos que la vacunación es un fenómeno humano, muchos tipos de animales, entre ellos las hormigas, utilizan procesos similares para mejorar su inmunidad.  Es habitual en muchas colonias de hormigas que, al notar que algunos de sus miembros comienzan a ser infectados por hongos, los demás se infecten intencionalmente, pero de manera controlada, para atenuar los efectos del agente patógeno.  Así, este proceso humano, que parece tener tanto de artificial, demuestra tener sus orígenes en un proceso natural de protección.

Además de estos procesos de inmunización que ocurren dentro de una misma comunidad, los humanos llevamos a cabo programas de vacunación en otros animales con el fin de aumentar la producción agrícola o de prevenir la transmisión de enfermedades entre especies.  En Suiza, por ejemplo, se llevó a cabo un programa donde se situaban cebos compuestos por cabezas de pollo inoculadas con vacunas antirrábicas que, al ser ingeridas por los zorros salvajes de los Alpes, crearon inmunidad en estos, reduciendo notoriamente los casos de rabia en esta nación.

Los humanos llevamos más de un milenio utilizando procesos de inmunización que funcionan según los mismos principios de la vacunación moderna.  En la China y la India antiguas era usual aplicar tejidos humanos contaminados de viruela (pus o escaras) sobre heridas abiertas en la piel de personas sanas.  Este proceso, llamado variolización, generaba una suerte de inmunidad parcial a la enfermedad y nuestras terapias de vacunación funcionan sobre este principio antiguo, aunque nuestros métodos modernos son infinitamente más seguros y efectivos.

La palabra vacunación tiene origen en la palabra latina vacca (vaca), debido a que sus primeras aplicaciones modernas se basaban en tejidos vacunos infectados con un virus similar a la viruela, pero de menor gravedad.  Tras estos experimentos exitosos de prevención de la viruela, llevados a cabo por Edward Jenner a finales del siglo XVIII, Louis Pasteur popularizó el término a finales del siglo XIX haciéndole un justo homenaje a su predecesor.

El efecto de las vacunas suele consistir en una suerte de engaño que hacemos a nuestro cuerpo, pues el fundamento de la vacunación yace en la idea de activar una respuesta inmunitaria corporal ante una infección atenuada.  Así, al inocular a una persona con partículas del agente patógeno, o con microorganismos de infectividad reducida, nuestro cuerpo enlista una respuesta inmunitaria que nos dota de armamento suficiente para responder mejor a una infección verdadera.

Todas las vacunas son casi 100% seguras y, además, ayudan a erradicar algunas enfermedades y a reducir la gravedad de otras.  El siglo XX, por ejemplo, presenció la erradicación de la viruela gracias a los proyectos de vacunación de la Organización Mundial de la Salud y, en el presente, buscamos hacer algo similar contra la poliomielitis y otras enfermedades graves que pueden prevenirse con la vacunación.

El éxito de los proyectos de vacunación depende del compromiso de cada miembro de la sociedad, pues las personas que no son vacunadas, sea por su propia voluntad o por circunstancias de aislamiento, pueden convertirse en reservorios y vectores de enfermedad.  Por esto, es importante que los proyectos de vacunación sean universales y gratuitos, pues la salud pública es un compromiso general.

Las vacunas no generan la enfermedad que previenen, pues sus contenidos han sido debidamente atenuados para producir una respuesta inmunitaria suficiente, sin ocasionar estragos para la salud.  Es igualmente falso que las vacunas estén relacionadas con el autismo.  De hecho, el pánico injustificado derivado de este desconocimiento ha contribuido a que enfermedades que deberían hacer parte del pasado (como el sarampión, la poliomielitis o la tos ferina) hayan vuelto a adquirir carácter epidémico entre poblaciones infantiles no vacunadas.

El régimen de vacunación infantil colombiano es completo, gratuito y seguro.  Vela por tu seguridad, por la de tus hijos y por la de la población general siendo responsable y constante con los esquemas de vacunación.  No extravíes los carnés de vacunación y procura acudir oportunamente a los refuerzos.  Un pinchazo no es nada si lo comparas con el flagelo de contemplar a tus seres queridos padeciendo una enfermedad que podrías haber prevenido al actuar con responsabilidad.

 

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