Salvaguarda para la arepa de huevo de Luruaco

Salvaguarda para la arepa de huevo de Luruaco

Cuando de arepa de huevo se trata, ninguna como las de Luruaco, municipio en el que su elaboración es una práctica inveterada.

 

Por: Vanessa Saldarriago Soto.

Fotos: Jhonatan Miranda, Gobernación del Atlántico.

 

El sonido de pequeñas bombas calientes que estallan en un caldero se combina con el aroma a huevo frito que emana una arepa ‘preñada’. Esta flota gorda y crujiente en medio de la explosión, mientras el aceite sella la unión, para evitar un ‘aborto’.

Mileidys Coronado se dispone a retirar la arepa de huevo para colocarla en el mostrador. Su olfato de cocinera le advierte que está lista. Ella, y otras 66 mujeres, se sitúan día tras día a un costado de la vía La Cordialidad, que comunica a Barranquilla con Cartagena, para preparar y comercializar el alimento más popular del municipio de Luruaco (Atlántico), donde es asunto de Estado proteger esta tradición gastronómica.

Una tradición que tiene salvaguarda

La elaboración de la arepa de huevo en Luruaco es un negocio matriarcal que cuenta, desde mediados de 2016, con un Plan Especial de Salvaguarda (PES). Con ello se busca preservar el conocimiento y el trabajo de generaciones de mujeres que saben cómo meter el huevo dentro de la arepa y de hombres que salen a vender el producto frito en los buses intermunicipales que circulan por la zona. A $1.500 las sencillas y a $2.000 las que van combinadas con carne.

“Este trabajo es un sustento de más de 100 familias en Luruaco. Después de la pesca, está este negocio. Aquí hay mucha familia que tiene sus hijos profesionales gracias a este negocio”, cuenta Mileidys, quien logró que sus hijos cursaran estudios en instituciones de educación superior. Sin duda, un gran logro para una mujer que solo devenga lo que la masa de maíz pone en sus bolsillos.

Este es el rebusque digno del pueblo. El orgullo que identifica a una población de cerca de 25 mil personas, que decidieron levantar una escultura en honor a la mujer que prepara la arepa de huevo, en lugar de hacerlo con algún prócer de la patria, cuyo legado solo lo conocen los pocos que van a la escuela.

Para Jhony Meca, antropólogo que apoyó la investigación para la posterior declaratoria del PES, fue difícil establecer el origen de esta tradición en el municipio, pero destaca que encontró como elemento común que esta nació como solución para resolver un “asunto” de subsistencia de familia, para ser una “alternativa laboral”.

Por eso advierte que detrás de la declaratoria de salvaguardia, no hay interés directo en “proteger la arepa de huevo, sino lo saberes que están detrás del plato”. Es decir, en conservar los conocimientos culinarios que fueron compartidos de generación a generación y que dieron lugar a uno de los platos más tradicionales del Atlántico.

En este último asunto, Mileidys asegura que tiene la tarea cumplida. Cuenta que el oficio lo aprendió de su madre, cuando era adolescente, y que, a su vez, se lo enseñó a sus dos hijas. “Una de ellas, a los 14 años empezó a trabajar conmigo. Con la arepa de huevo se gana su sustento y paga sus estudios”, indica la mujer, quien también es representante legal de Asopral, la Asociación de Productoras de Arepas con Huevo de Luruaco.

Un plan a 10 años

De acuerdo con Emmanuel Morales, secretario de Cultura, Deporte y Turismo del municipio, el plan de protección contempla un conjunto de acciones que va por 10 años, el cual busca dignificar esta labor. Entre las intervenciones planteadas se encuentra la adecuación de una infraestructura para la preparación y venta del producto, junto con la realización de capacitaciones y actividades que promuevan la arepa de huevo fuera de la frontera del departamento del Atlántico. Lo que será posible mediante la inversión de recursos estatales.

Destaca que, en los últimos tres años, se logró que estas mujeres empezaran a preocuparse más por lo asuntos sanitarios, mediante el empleo de tapabocas, delantales y guantes, entre otros elementos. Lo actuado repercutió en que quienes se dedican a la confección de esta fritura se conocieran más entre sí y dejaran de verse menos como competencia y más como un grupo que abandera una tradición.

En esto último coincide Mileidys, quien reconoce que tras la asociación entre ellas hubo cambios en el comportamiento, ya no pelean por el cliente y se tratan mejor entre ellas, gracias a las capacitaciones. “Entre compañeras se peleaban porque unas vendían más. Ya eso no. Ya nos enseñaron que todas a la final tenemos que vender”, confiesa ella.

Meca, el investigador, indica que estos últimos tópicos fueron arrojados por la investigación como debilidades del proceso, las que esperan ir superando con el respectivo apoyo económico.

Experticia al servicio de la innovación

Con la aprobación del PES también se impulsa al conocido Festival de la arepa de huevo, que se realiza a finales de junio, en las fiestas de San Pedro y San Pablo. Dicho festival nació en 1988 y es reconocido como el espacio en el que, por excelencia, las mujeres hacen alarde de su experticia para innovar y demostrar que las arepas no siempre deben ser planas.

Por ejemplo, este año, en la categoría de multiforma, una de las cuatro que tiene el festival, arrojó como ganadora a la señora Rocío Alcázar, quien logró meter el huevo en una arepa con forma de molino, sin que la figura se le deshiciera o desbaratara en el proceso.

“El objetivo también está en promover escuelas y talles con niños. Organizar de nuevo un festival de arepa de huevo infantil. La comunidad lo considera importante para que los niños no pierdan su participación”, apunta el antropólogo Meca.

El asunto en Luruaco es de habilidad, la cual es envidiada hasta por las expertas cocineras barranquilleras. Hay un dominio tal en la técnica que cuando se trata de arepa de huevo todos piensan que el resto son imitaciones. Quizás a muchas se les nota el ‘aborto’, pues el huevo se les sale por los lados o incluso les queda crudo. “Es que a mí me lo enseñó mi madre”, apunta Mileidys, en el tono de confianza, de quien sabe que lo que se enseña en el pueblo vale oro y ahora está salvaguardado.

 

Con el fin de proteger el conocimiento y la tradición que hay tras la técnica para elaborar la arepa de huevo de Luruaco, se ha diseñado un Plan Especial de Salvaguarda (PES) con alcance a 10 años.

 

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