Una historia para creer, querer y crecer

Una historia para creer, querer y crecer

Por: Redacción Visión Total Caribe.

Maira Pérez Vásquez se levanta a las 5:00 a. m. Ella es madre de Matías y Mateo, de cinco y cuatro años. Con un beso de su mamá, y a la voz de “vamos a prepararnos para clases”, los niños se ponen en pie, a las seis en punto. Lo primero es preparar el desayuno y alistar a los escolares, porque a las 6:50 a. m. Arturo pasará en la moto a recogerlos para llevarlos al colegio.

Maira enviudó hace dos años; desde entonces es cabeza de hogar. Reside en el barrio Cantaclaro, un sector populoso, que pertenece a la comuna 6, al suroriente de Montería.

Justo al terminar de alistar a sus pequeños, empieza su odisea de prepararse para trabajar 10 horas continuas, como vendedora en un almacén de vestuario, en la zona céntrica de la capital de Córdoba. Este empleo lo consiguió gracias a que Dios es su principal ayuda, advierte ella, y también porque se ha preparado con diferentes cursos, entre ellos uno de servicio al cliente y otro de automaquillaje y presentación personal.

“Yo no pensaba encontrar empleo por ahora, sobre todo porque no tenía los recursos para hacerlo. Un día estaba haciendo unas diligencias por la calle 24 con 9 y vi un letrero lleno de colores, muchos colores, que decía ‘Escuela de Artes y Oficios’ y el lugar se veía como uno de esos que no son tan caros y que sirven para aprender algo”, relata Maira.

La oferta correspondía a un centro de enseñanza enfocado en ayudar a mujeres de escasos recursos y que son cabeza de hogar.

“Duré dos meses en un curso y otros dos en el segundo. Cuando terminé los cursos, ellos no me dijeron que me tenían un convenio, pero me dieron ánimo para sentirme segura de que con lo poquito que había aprendido tenía unos escaloncitos más de oportunidad para ganarme un puesto en alguna parte”, comenta esta joven madre, de 26 años, con la actitud de satisfacción de quien espera que su experiencia sirva como ejemplo para otras personas.
Hoy, la risueña mamá atiende la sección de blusas en un almacén de ropa y ansía que las horas pasen pronto para que llegue la noche y poder ver de nuevo a sus dos hijos, quienes quedan bajo el cuidado de sus abuelos paternos.

IMG-20160629-WA0004

Mujeres cabeza de hogar se forman para el trabajo y el emprendimeinto.

 Espacio para hacer realidad los sueños
El lugar de buena suerte o amuleto que parece describir Maira en el apartado anterior no es ficción. Es un espacio pequeño, pero organizado, que se instaló en Montería y que está a punto de cumplir dos años, dando oportunidades a mujeres de escasos recursos. Se trata de la Escuela de Artes y Oficios FUNASERVI.

Irma Pastrana Rodríguez, su coordinadora académica, dice que inicialmente fueron 80 las mujeres que empezaron a formarse con miras a una oportunidad laboral. “Pensamos en esas mujeres que no son tan preparadas como para ganar un examen de admisión en el SENA; en aquellas otras que no tienen para pagar más de cinco mil pesos diarios o 50 mil en un mes; en esas mismas mujeres que con un curso de cocina, confección, servicio al cliente, repostería, panadería, zapatería, maquillaje o belleza en general, se arman de herramientas para darse empleo a ellas, emprender negocios con sus compañeras de clases y para sacar familias adelante” explica doña Irma.

Con el tiempo, y por el interés de los padres, surgió la necesidad de abrirles también espacio a los niños, quienes actualmente reciben clases de guitarra, percusión, pintura y teatro, en jornadas opuestas a las de sus clases en el colegio.

En Córdoba, no hay más de cinco instituciones de formación para el trabajo, que deberían ser iniciativa de los gobiernos municipales, pero la realidad evidencia lo contrario. Mientras tanto, a la fecha, cerca del 30% de las mujeres egresadas de la Escuela de Artes han logrado empezar su propio negocio.

Ampliación de oferta y de cobertura
Cuando empezó este centro de enseñanza y de emprendimiento se ofrecían solo cursos de cocina; hoy ya se especializan en cocina internacional nivel 1, nivel 2 y están a punto de estrenar un tercero.

Cada dos meses se gradúan cerca de 100 mujeres. Incluso algunos hombres también llegan allí a buscar cómo prepararse para el trabajo. La población masculina representa cerca del 20% de los estudiantes.

Algunos puntualizan que en Montería solo existen dos lugares para la formación de personas empíricas: el SENA y la Casa de la Mujer, y que este último carece de espacios y docentes suficientes para atender la demanda.

Todos estos detalles llevaron a doña Irma a tomar la iniciativa de crear la Escuela, no solo como opción de negocio, sino posibilidad de hacer prosperar a quienes necesitan formación para el trabajo.

IMG-20160629-WA0003

Los niños reciben clases de arte y manualidades.

Tanta ha sido la proyección de esta entidad, que la alcaldía de Montería estableció un convenio para que mujeres y niños de toda la ciudad pudieran capacitarse, apoyados por la municipalidad.

Cada día crece más el nicho de la Escuela, sobre todo en el ramo de la confección, uno de los cursos que mayor rentabilidad económica les proporciona a quienes lo estudian. Por su parte, los niños tienden a inclinarse por la música y escogen la guitarra y la percusión como los instrumentos para interpretar la melodía que alegra sus días.
100 niños asisten en estos momentos a FUNASERVI y las expectativas de sus creadores es que a finales del 2016 sean cerca de 250 los infantes sonrientes y con habilidades artísticas definidas.

Una secretaria, cinco docentes y una coordinadora académica lideran en Montería lo que podría convertirse en proyecto modelo para este tipo de entidades de educación no formal, en beneficio de las personas que tienen deseos de aprender, emprender y sostener a su familia.

Según Irma Pastrana, se encuentran en acercamientos extraoficiales con el Servicio Nacional de Aprendizaje – SENA, para lograr que las estudiantes que egresen de la Escuela de Artes y Oficios, puedan afianzar aún más sus conocimientos en una entidad del Estado, proceso que, de llegar a darse, mejoraría aún más la calidad de vida de cientos de mujeres.

Comentar

Su correo no será publicado. Todos los campos son obligatorios*