Los líderes de la tradición: “El alma del Carnaval de Barranquilla”

Los líderes de la tradición: “El alma del Carnaval de Barranquilla”

“Farota de Talaigua”.

Fotografía: Piedad del Vecchio Cortesía Carnaval de Barranquilla

 

Por: REDACCIÓN VISIÓN TOTAL CARIBE

 

En esta edición de la Revista “Visión Total Caribe”, hace­mos honor a las historias de los líderes que engalanan año a año el tradicional Carnaval de Barranquilla, una de las principales festividades del país. Los líderes de la tradición del “Carnaval de Barranquilla”, son protagonistas y se convierten en el alma de esta fiesta del Caribe: ya hacen parte de un programa de preservación y de salvaguarda de los grupos folclóricos barran­quilleros, con una historia tejida a pulso por más de 50 años con­tinuos en el Carnaval.

 

El Congo Grande: Joaquin Branchi, artesano negociante de origen italiano, conocedor de las tradiciones de las Fiestas de La Cande­laria en Cartagena, quiso emular un grupo de danza para el Carna­val de Barranquilla: en 1875 invitó a los artesanos y vendedores a reunirse en el Callejón de La Providencia, hoy Carrera 25 de Ba­rranquilla. Manuel Efro, Luís Macías y Teobaldo de la Ranz crearon un Manual de Estilo en el cual diseñaron la línea de mando, los personajes, la coreografía, el vestuario y la música de su danza. Años más tarde Branchi enfermó y murió, y dejó la tradición a un integrante del grupo. La han dirigido Manuel Efro, Néstor y Edwind Linero, Dionisio Muñoz, Luis Almanza, Carlos Moya, Ubense San­tamaría, Gilberto Altamar, Ventura Cabrera, Adolfo Maury y Gloria Cabrera, Adolfo Maury Cabrera y Álvaro Altamar Cabrera. El nom­bre de “Congo Grande” se cambió a “Congo Grande de Barranqui­lla” para diferenciarlo del “Congo Grande de Galapa”. Del grupo se derivaron otras agrupaciones de danza de tradición en el Carnaval.

 

El Torito Ribeño: Un grupo de jóvenes inquietos buscaron unirse al “Con­go Grande”, pero fueron rechazados por ser demasiado jóvenes; entonces se unieron para fundar su propia agrupación y crearon “El Torito Ribe­ño”. Entre los fundadores estaban Pedro Zamora, José Trinidad Barrios, Anselmo Ríos, el indio Pedaña y Elías Fontalvo, nombrado director del grupo. En 1930 Elías se enfermó y le entregó la comparsa a su hijo Campo Elías, quien muere en 1962, y toma la bandera su hijo Marcos Fontalvo, quien la mantuvo hasta 1970. Hoy la preside Alfonso Fontalvo. La danza tiene 25 primeros premios, entre ellos 11 Congos de Oro. La UNESCO en 2003 los designa “Patrimonio de la Humanidad”.

 

El Congo Grande de Galapa: Corría el año 1886, y un grupo de jóvenes campesinos querían participar del Carnaval: cada uno se disfrazó de Con­go, su única intención era hacer presencia y conformaron un grupo. Esta agrupación se desintegró cuando comenzó la Guerra de los Mil Días y vol­vió a surgir en 1907: con los fundadores del “Congo Galapero” viajaron a Barranquilla, dejaron tan buena impresión en el evento que reorganizaron la agrupación y la llamaron la “Danza Congo Grande de Galapa”. Son sus fundadores de la primera y segunda generación: Gregorio y Chilo Padi­lla, Nicolás Berdugo, “El negro o el mono” Orellano Molina, José Isabel Castro, Arcadio Castro, Augusto Sierra, Antonio Barros, Manuel Gómez, Néstor Rodríguez, Camilo Molina, Manuel Castro, Rómulo Gómez, Pablo Ditta, Ricardo Gómez, Víctor Padilla y Mónico Rodríguez. El cantante era Víctor Padilla.

 

Cumbiamba El Cañonazo: En 1948 los esposos Luis y Natividad Altamar crearon una cumbiamba con los niños de su barrio: “Las Zardas del Barrio Boston”. Como los dos fueron bailarines, fun-daron la cumbiamba “Las Estrellitas del Barrio Abajo”, declarada fuera de concurso en 1961. Su hijo Rafael estuvo en la cumbiam-ba “La Gigantona” y luego en “El Tanganazo”; allí conoció a Toño Ortega y a su hermana Nury, se enamoró y se casó, y con ellos conformó la “Cumbiamba El Cañonazo”, en honor a los afamados “14 Cañonazos Bailables”.

 

Las Ánimas Rojas de Rebolo: José Dolores Gutiérrez, Isaac Mo-rón, Euclides Cabrera, Paulo Ballesteros, Pedro Cera, Joaquín Pérez, Tomás Ahumada y Alfonso Escalante, el 20 de febrero de 1930 estaban de juerga y se les terminó el ron; con la intención de seguir la pachanga, se disfrazaron para recoger dinero y comprar más ron. En una libreta escribieron versos picantes y jocosos, y recorrieron las calles con un capuchón negro; bautizaron el grupo “El Capuchón Negro” y así fue reconocido hasta que mataron a Jorge Eliécer Gaitán en 1948: cambiaron el nombre por el de “Las Animas Rojas de Rebolo”.

 

El Imperio de Las Aves: El 7 de febrero de 1930 Pedro Barreto y Pedro Berdugo, vendedores de plátano, recordando los vistosos pájaros con los que crecieron en el campo, crearon un grupo al que llamaron “Los Pájaros” por los magníficos colores del plu-maje de sus vestidos y de las aves silvestres. En 1954 Barreto le entregó la dirección a Berdugo, quien le cambió el nombre y lo llamó “El Imperio de las Aves”.

 

Los Cabezones: En los años 30, el empresario Celio Villalba Ro-dríguez viajó a Estados Unidos y allí vio un desfile donde una agrupación tenía la cabeza grande; trajo la idea para el Carnaval de Barranquilla y con un grupo de artesanos elaboró las cabezas grandes e hizo un concurso entre los empleados de su empresa para que el ga­nador saliera disfrazado con la gran cabeza. El éxito fue tal que los llamó “Los Cabezones de Café Almendra Tropical” y luego al ser parte de la Junta Administradora del Carnaval, abría el desfile con sus Cabezones.

 

Danza El Perro Negro: El Perro Negro fue famoso porque perteneció “a la generación de Pablo Barranco, conocido como el mayor de los Congos de la ciudad”. La familia Barranco era famosa porque varios miembros bailaban y cantaban en distintas danzas, y de su casa salía “El Perro Negro” a los desfiles. José Polo la tuvo hasta 1934 y murió sin dejársela a nadie, así que la danza desapareció. En 1979 siendo presidente de la Junta del Carnaval, Pedro Vengoechea, recibió un grupo de ex bailari­nes de otros Congos, unidos para crear uno nuevo. Cuando supo que lo llamarían “El Toro Reformado”, les dijo: “Pónganle El Perro Negro, así ustedes rescatan un grupo y les puedo dar un auxilio para que empie­cen”. Wilfrido “El Ñaño” Morales, Nelson Suárez, César y Manuel Morales, Alfredo Jiménez, Raúl Ramírez y Wenscelao Consuegra aceptaron, y así renació en 1980.

 

Danza Paloteo Negro: En 1916 Luis Miguel Rivas, Vicente Angulo, San­tos Narváez y José Redondo fundaron una danza guerrera masculina y la llamaron “Paloteo de Gaira”. La idea era homenajear la valentía de los patriotas que lograron la independencia del yugo español; como símbolo de paz, en vez de sables usaron palos de madera pulida de 15 centíme­tros de largo y 2 de espesor. Después de recorrer el departamento del Magdalena, trajeron “El Paloteo de Gaira” al Carnaval de Barranquilla en 1917; se instalaron en el barrio Rebolo y allí Ángel Custodio Pedroza se hizo miembro de la danza. Año tras año viajaban a Barranquilla hasta que no volvieron, por lo que Ángel Custodio sacó su propio Paloteo en 1936: Lo llamó “Paloteo Mixto” porque permitió entrar mujeres.

 

“Mohicano Doarado”.

Fotógrafía: Katherine Ducatt.  

Cortesía Carnaval de Barranquilla

                                                                              

Disfraces de Enrique Salcedo: Candelaria Hortensia Rivaldo tuvo 3 hi­jos con Napoleón Salcedo, y aunque él era muy adinerado, ella y sus hijos pasaban necesidades porque el hombre era casado y todo era para su esposa y sus hijos legítimos. Napoleón murió y poco después también Candelaria Hortensia: los hermanitos Salcedo Rivaldo fueron a parar a casa de su abuela Rosa Isabel Ledezma, quien se hizo cargo de ellos. Enrique, uno de los niños, salía de la casa en pre-carnavales y se armaba un disfraz con cosas que recogía de las calles y se lo ponía. En 1995 fue elegido Rey Momo, el primero en casi 70 años, tradición perdida en 1918 cuando empezaron a nombrar Reina del Carnaval.

 

“Entre mariposas”.

Fotografía: Samith Manzur.

Cortesía Carnaval de Barranquilla

 

Cumbiamba La Arenosa: Nació el 16 de julio de 1947 en el corregi­miento de Caracolí, municipio de Malambo, Atlántico. Ese día el pueblo celebraba las fiestas patronales de La Virgen del Carmen y era cos­tumbre que después de la misa y la procesión diurna, las familias se reunieran de noche e hicieran ruedas de cumbia, en la calle. En ese en­tonces Caracolí no tenía ni una calle pavimentada, por lo que los cum­biamberos terminaban con los zapatos llenos de arena. Esa noche, en plena rueda de cumbia, Pedro Zambrano gritó: ¡Viva La Arenosa! El grito eufórico causó hilaridad entre los cumbiamberos, quienes se animaron y crearon la “Cumbiamba La Arenosa”, en honor a las calles de Caracolí.

 

Disfraces La Gigantona: En 1948 el joven Jorge Altamiranda pidió ayuda a su papá para hacer un Joselito Carnaval gigante, de 3 me­tros de alto, pero el viejo se negó. Era artesano y hacía estructuras y carrozas, pero no quiso alegando que era muy peligroso hacer un muñeco tan grande, “porque se podía caer, hacerse un daño e incluso, matarse”. Jorge se fue triste para su casa en el barrio Cevillar y le contó lo ocurrido a su esposa Adela, quien le dijo que ella le ayudaba. La pareja convirtió el patio de su casa en un ta­ller y trabajaron sin descanso hasta terminar el muñeco. Cuando su papá vio el muñeco gigante caminando, moviendo los ojos, las manos, lloró de la emoción viendo el éxito de su hijo. Pero en las calles la gente corría despavorida. Se ganó el Congo de Oro. En 1949 sacó un Rey Momo gigante y volvió a triunfar. En vista del éxito de Jorge con sus gigantes, la Cervecería Águila le ofreció un jugoso contrato de publicidad, con la condición de que en vez de muñecos fueran dos muñeconas gigantes que llevaran el aviso de la cerveza en pecho y espalda. Así nacieron en 1950 Las Giganto­nas de Jorge Altamiranda.

 

Disfraz El Descabezado: Ismael Escorcia nació el 17 de febrero de 1930 en Calamar, Bolívar. Cuando era niño jugaba a orillas del río Magdalena, en cuyas aguas veía pasar flotando, cadáveres sin ca­beza. Desde niño sufrió la violencia política, porque su familia era perseguida por ser liberal en un pueblo dominado por conservado­res. Su mamá tuvo que huir con él y sus dos hermanitos para evitar que los mataran. Llegaron desplazados a Barranquilla, se arrima­ron en casa de una amiga y su mamá se empleó como doméstica. Pasaron muchas necesidades. A los 12 años Ismael dejó de estu­diar y se puso a trabajar para ayudarle a su mamá. En un empleo aprendió a pintar carros. Pero la violencia volvió a estremecerlo el 9 de abril de 1948, cuando asesinaron a Jorge Eliécer Gaitán. Le dolió tanto el crimen y la violencia desatada ese día, que prometió un homenaje a Gaitán, a las víctimas de la violencia y a los muer­tos de la Masacre de las Bananeras. Trabajando en las Empresas Públicas Municipales en talleres y mantenimiento de automotores, con la herramienta y el espacio a su disposición, hizo el diseño y la estructura de “El Descabezado”, disfraz que apareció por primera vez en el Carnaval de 1954.

 

Cumbiamba La Revoltosa: Existía una rivalidad futbolística entre los barrios San Roque y Rebolo, porque Rebolo siempre ganaba. Pero San Roque le llevaba ventaja a Rébolo en el Carnaval: tenía la cumbiamba Los Patulecos. Esto molestaba a los reboleros, quie­nes para competirles crearon una cumbiamba. Buscaron a Eucli­des Cabrera, presidente de Los Embajadores, un equipo de fútbol de Rébolo, para que la dirigiera; aunque no tenía idea de eso, no se amilanó y se hizo cargo del proyecto. Euclides hizo las audi­ciones con los jugadores de fútbol del Campo Barranquilla. Ahora sus futbolistas no solo debían saber de fútbol, sino también bailar cumbia. Los primeros seleccionados fueron Carlos “El Marrano” Comas, Hugo Bolívar, Julio Noriega, Silvino Ramírez y Alfredo Pa­dilla. Al escoger un nombre, Luis Noguera dijo que debía llamar­se “La Revoltosa”, porque el nombre ‘pegaba’ con el nombre de Rébolo. Así, en diciembre de 1955 nació La Revoltosa.

 

La fiesta del fuego”.

Fotografía: Carlos Capella

Cortesía Carnaval de Barranquilla

 

Danza Paloteo de Barranquilla: Carlos Manuel López y Ma-ritza López Hincapié bailaron en el Paloteo Mixto de Ángel Custodio Pedroza, pero en 1957 se retiraron porque ella quedó embarazada. Se fueron a pasar carnavales a Ciéna-ga, viajaron con los hermanos de ella, Ernesto y Marcos. Allá vieron otros paloteos, lo que los motivó a sacar uno propio. Al regresar a Barranquilla la idea se diluyó, pero cogió cuerpo de nuevo el día que ambos visitaron a su co-madre, Andrea Bornacelly. Allí también estaban José Luis López, Armando Guerrero, Ernesto López, Gustavo Martí-nez, Marcos López y Francisco Guerrero. En la charla surgió el tema del paloteo y en la reunión crearon el grupo Danza de Relación “Paloteo de Barranquilla”: Salieron por primera vez en el Carnaval de 1958.

 

Danza Congo Tigre de Galapa: Esta danza lleva en su sangre la tradición y el folclor de una familia gazapera; los pa-dres y hermanos del actual director, Manuel Acosta, formaban parte de un grupo de danza de turbantes donde eran cabezas de danza y músicos. Después de compartir ideas, en 1964 deciden conformar un grupo y querían que el nombre causara admiración: lo llamaron “El Tigre de Galapa”. En sus inicios solo pertenecieron a la danza disfraces de tigre y su música provenía de los cantores de Congo, iniciando con 60 integrantes. Fue fundada por Luis Acosta, Ramón De La Hoz, Roberto Martínez y Manuel Acosta. Con el pasar de los años, Manuel Acosta vio que faltaba algo para complementar la danza y deci­dieron incursionar en el disfraz de Congo, obteniendo una mezcla muy particular pero exitosa: se le llamó “Congo Tigre de Galapa”.

 

Congo Campesino de Galapa: En 1925 fue fundada por Mercedes Acosta con el nombre de “Torito”, en 1963 pasó a Alberto Barrios, quien por primera vez lleva una danza del Municipio de Galapa al Carnaval de Barran­quilla. Ese año cambia de nombre, ya que en Barranqui­lla existía una con el nombre “Torito”, y deciden llamar­lo “Congo Campesino del Atlántico”. Comenzó con 30 participantes y fue una gran innovación en el Carnaval, ya que las danzas de Congo existentes como la Danza del Torito y El Congo Grande, solamente la conforma­ban hombres, mientras la de Galapa era integrada por mujeres: de allí parte la integración de mujeres en la danza del Congo en el Carnaval de Barranquilla.

 

Indias e Indios de Trenzas Chimilos: Dilia Meléndez fundó en 1935 la danza de tradición familiar, en repre­sentación a los indios Chimilos, descendientes de los indios Caribe; esta danza está conformada por 40 par­ticipantes y es dirigida por Dora Thomas. Son conside­rados líderes en el Carnaval de Barranquilla, al ser re­conocido como un grupo tradicional, poseer excelente calidad y comprometerse con el respeto a la tradición.

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